viernes, 13 de julio de 2007

El Ruido Emocional. Controlando el volumen de nuestras emociones.


¡Queridos Héroes! Como he confesado en los posts anteriores, el tema de las emociones es uno de mis preferidos. Por no decir que mi preferido. Continuando con la serie sobre el control de las emociones, hoy les mostraré, brevemente, una técnica por medio de la cual, podrás darte cuenta de tu firma emocional con mayor facilidad, con mayor agudeza y mayor precisión. Recuerda que del conocimiento específico de las emociones depende el manejo adecuado de las mismas.

Una buena forma de manejar las emociones observarlas desde un punto de vista auditivo o visual. Es decir, le aportas una modalidad distinta a la emoción, una nueva forma de entenderla. Vivirla de una manera extraña, de una manera “loca”. Darle un nuevo significado a las formas en que experimentas tus emociones. Si no te funciona la forma en que manejas las emociones actualmente: necesitas una nueva estrategia.

Cuando una emoción me inunda, siento como si la música estuviese muy alta dentro de mi cabeza. Siento ruido; y lo llamo RUIDO EMOCIONAL. Siento mis oídos como si estuviesen tapados o como si hubiese un silencio de esos que hacen que tus oídos se sientan extraños. Por poner un ejemplo, cuando la rabia me inundaba, en el tiempo en el que no conocía nada de Inteligencia Emocional o PNL, sentía cómo si estuviese en un concierto y la música estuviese con un volumen muy alto ¡Demasiado alto! Tenía que hablar fuerte. Esto me pasaba porque soy una persona muy auditiva, así que empecé a entender, con el tiempo, que tenía que bajarle el volumen a mis emociones, o subirlo si era necesario.

Pero resulta que no todas las personas son auditivas, sino que hay algunas más visuales, interpretan el mundo a través de imágenes; para ellos, las emociones se pueden ver en forma de colores, o de gestos. Ellos manejan las emociones en términos de intensidad y ésta también puede pensarse en términos de volumen. Así que lo que vamos a hacer es lo siguiente: aprenderemos una técnica en la que uniremos las modalidades visual y auditiva para controlar nuestras emociones, para entender nuestra firma emocional:

Ecualizando nuestras emociones.


¿Alguna vez has subido tanto el volumen de tu equipo de sonido que los vidrios tiemblan y los parlantes pierden nitidez por los bajos? ¡Exacto! Eso es lo que pasa cuando una emoción nos desborda. No obstante, también pasa lo contrario, a veces el volumen no es suficiente para disfrutar la canción que escuchas; además, no todas las canciones son agradables con volúmenes demasiado altos o muy bajos. ¡Cada canción tiene un volumen preciso y lo mismo pasa con nuestras emociones! La alegría puede tener más volumen sin fastidiar a otros como lo haría la rabia al mismo volumen, pero si exageras aparece el ruido. ¿No has visto a esos que celebran un logro de manera demasiado ruidosa y arrogante? ESO ES RUIDO EMOCIONAL.

Ahora bien, para ti que eres más visual, haz un paralelo entre el volumen y la intensidad de color de una emoción. Y verás que un color demasiado fuerte o intenso puede resultar algo fastidioso para la vista o que uno muy transparente o vacío que no se percibe como un color sólido. Junta estás dos nuevas maneras de ver la emoción y alístate para el siguiente ejercicio:

Paso 1: ya hiciste los pasos relacionados con la firma emocional. Ahora, otórgale a la emoción un volumen específico y un color específico. Como ejemplo usaremos la ira, que es una de las emociones que menos controlamos y que más necesitamos aprender a controlar. Imagina un cuadrado con un color fuerte, escojamos un gris, como humo y agreguemos la sensación que escribí más arriba sobre el ruido. Es una ira ruidosa.

Paso 2:
Busca un estado deseado, escogiendo el color y el volumen al que quieres llegar. En este caso, busquemos un color más amable como el rojo y en una intensidad mediana e imaginemos que el volumen ya no es ruidoso sino amable y disfrutable. Una canción agradable de escuchar.

Paso 3: ¡Es hora de hacer el intercambio! Cierra los ojos y literalmente empieza a oír cómo le bajas el volumen a tu emoción mientras que, a medida que baja el volumen, los tonos de los colores van cambiando. Los vidrios ya no tiemblan y tu imagen está más roja, un rojo adecuado que te dará una sensación de tranquilidad.

¿Cómo es que funciona esto? Pues bien, te daré la clave de porqué estas cosas raras y extrañas funcionan: el cerebro no distingue entre lo que ves y lo que imaginas. Así que realiza los ejercicios constantemente, repetidamente. Con el tiempo, automáticamente podrás bajar o subir el volumen de tus emociones y modificar el color de las mismas de manera instantánea. Así es como te programas para controlar tus emociones adecuadamente.
Dr. Phyloel
¡En busca del Héroe Interior!
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4 comentarios:

Juan José dijo...

Hola; sabes que la generación se tomará el puente... esperala... http://www.posadauribe.blogspot.com/

Anónimo dijo...

que tal maestro. dr phyloel

muy buen ejercicio el que nos enseñas para buscar la calma o cambiar estados emocionales de negativos a positivos, me llamo mucho la atencion acerca de eso que dijo el cerebro no distingue entre lo que imaginas y lo que ves......lo tendre muy encuenta

att fenix..

psdta gracias por la respuesta a mi correo acerca de la humillacion he estado practicando las llamadas a las mujeres, todo es cuestion de practicar y adaptarse, muchos de los consejos sobre emociones me han servido para desarrollar mi juego interno, pero a veces cometo el error de pensar que puedo hacerlo de la noche al mañana y falta un pòco de paciencia..

Anónimo dijo...

Dr. Phyloel: He leído el artículo al menos dos veces, y para serte franco, aún no lo he comprendido (y te pido disculpas, por mi ignorancia o falta de perspectiva hacia adelante y hacia atrás, en relación con tu trabajo); cuál es el objeto de controlar, lo que llamas el volumen de las emociones. Tengo, por otro lado, tendencia a regocijarme de cierto comportamiento impulsivo, que raras veces reprimo, y con el que me he acostumbrado a andar por la vida.
Volveré a leerlo una vez más, pero aún no lo capto.

Bueno, seguiré leyendo los otros artículos de tu blog.

Un abrazo a todos los héroes de Clodio desde Argentina.

Anónimo dijo...

jajajajajajaja este tal clodio si es una risa jajajajaja

solo eso, gran post doctor

Bendiciones!