miércoles, 4 de noviembre de 2009

Constancia Vs. Calidad


Una de las formas en las que entreno mi cerebro derecho es con la práctica del billar. Hace un tiempo me encontraba jugando sólo y se me ocurrió medir cuántas tacadas me tomaría hacer 50 carambolas. Así que creé un juego contra mi mismo: cada vez que yo tacara, independientemente del numero de carambolas que lograba en cada tacada, mi contrincante imaginario lograba una carambola.

Así descubrí que mi contrincante imaginario me ganaba con una ventaja considerable, a pesar de que en varias ocasiones hice tacadas de hasta 7 carambolas, pero en otras no hacía ninguna, mientras que "él" hacía una carambola por tacada. En conclusión a mí me tomó 78 tacadas realizar las 50 carambolas, mientras que mi amigo imaginario logró hacer 50 en 50 tiros. (los que han leído HEROES DE LA SEDUCCIÓN el dia de hoy, saben que no tuve amigo imaginario en la infancia porque tuve hermano mellizo).

La conclusión que saqué fue que la constancia de la tacadas del timido jugador le ganaron a la calidad de mis largas tacadas con visos de carambolas de fantasía.

Seguí practicando y, luego de varios días, mejoré mi promedio hasta 35 tacadas para las 50 carambolas. Pero el truco no fue mejorar la calidad sino enfocarme en la constancia. Me propuse hacer, al menos una carambola en cada tacada. La premisa era: "Una Carambola a la Vez", el objetivo era no pasar ninguna tacada sin carambolas.

Si quieres adquirir una habilidad en algo, no te preocupes por la calidad, esta es solo un desenlace inevitable de la constancia. Yo lo he vivido con el dibujo, la guitarra, la escritura y, claro, el billar.

Los dejo, espero que la constancia en estos diálogos incremente la calidad de este blog.

Nos vemos mañana...

Dr. Phyloel. ¡Coaching Lifes!
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2 comentarios:

Jim dijo...

Genial, gracias, seguiré siguiendo su blog a diario

Guardian dijo...

Cuanta razón, las cosas nunca mejoran o se consiguen de un día para otro, se necesita ser constante y hacerlo todos los días, las cosas avanzan poco a poco, muchas veces la perseverancia consigue obrar autenticas mejoras que no creíamos posibles.